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sábado, 24 de febrero de 2018

El caballero y la formación de su carácter

El caballero está orgulloso
de la enseñanza impartida
por aquella gentil dama,
tan compañera, tan amiga.

La firmeza en su carácter
poco a poco se ha definido
yendo así hasta el final
donde nada está perdido.

Educando a su discípula
por los valles caminó
sin importar las dificultades,
los dragones, ni el calor.

Es así como llegó
a la guarida de Jönseth
Donde pudo disuadirla
de envenenar a Revontulet.

El caballero,  agradecido,
Le habla seguido a Kraavenal
pues sabe que ella logró
que él cruce aquél umbral.

domingo, 7 de enero de 2018

Aquella doncella

Aquella doncella
De mirada intelectual
Viajaba en el carruaje
Y leía sin cesar.

Aquella doncella,
pelirroja, sin igual,
disfrutaba del clima:
Con poca ropa gozaba desfilar.

Aquella doncella
de inscripciones en la piel,
no prestaba atención
a otra cosa cosa que no fuera él.

Aquella doncella
de piel bañada por el Sol
No hacía más que en él
enfocar toda su atención.

El caballero deseaba fervientemente
ser el libro que estaba leyendo
para que su mirada lo recorriera
de pies a cabeza, completamente.

El caballero ansiaba con ganas
que su mente lo deslumbrara
ingresando en los confines más oscuros
y penetrando con sus bellos ojos su alma.

Aquella doncella
determinada hasta el final,
se ocultaba tras el libro
mientras dejaba el tiempo atrás

¡Oh, caballero,
deja la timidez atrás!
Acércate y pregúntale
Qué tan interesante el libro está.

miércoles, 9 de agosto de 2017

El caballero y la doncella (parte 2)

El caballero es paciente,
pero a la vez está ansioso
pues su amada está indecisa
aunque lo quiera como a ningún otro.

Noches de pasión,
y charlas inigualables,
harán de su relación
algo mágico e inolvidable.

Una cálida noche de verano
Fraulein Solskinnsdager
con poca ropa aparece,
y al oído le dice suavemente
'hazme tuya y no pares de besarme'.

Es así como sus cuerpos
se ven enredados
en un torbellino de fuego,
que quemará todo aquello
que los diálogos no pudieron.

Es así como sus lenguas
se aman hasta en la palabra,
siendo esto más importante
que el tiempo compartido en Gaardrestaava.

lunes, 26 de septiembre de 2016

El caballero y el torbellino

El caballero vuelve a confundirse,
pues hay algo que no comprende.
Cómo alguien puede regresar tantas veces
mientras ataca sin defenderse.

Siente que debe quedarse,
pero a la vez huir hacia otros rumbos,
donde no exista la incertidumbre,
donde no sea fácil trepar los muros.

Así se queda entonces,
vagando y mirando su corcel
mientras sus pensamientos nadan como peces,
en esa laguna color rojo y miel.

El caballero no sabe que no hay más lugar,
entonces alguien se lo recuerda.
Deberá buscar nuevos rumbos,
para poder disipar las tinieblas.

Sin embargo una carta
lo toma algo desprevenido.
Vendrán a visitarlo,
directo al cuarto en el castillo.

Es la doncella Himmelen,
que rebosa de alegría,
dispuesta a responder
aquellas dudas que él tenía.

Mientras se disponen a alimentarse,
en un lugar no muy lejano
las consultas se van disipando,
más no la sangre en su tejado.

"No se comprende", él sostiene,
"cómo caminábamos felices,
sin pensar en nada ni en nadie,
y ahora me dices que no echarás raíces."

"No es eso", ella difiere,
"sino que no es esto lo que mi alma quiere",
comprendiendo de esta forma
que a cada zapato le corresponde su horma.

Ya terminado el pequeño banquete,
se dirigen al salón anterior
donde juguetean entre ellos
y él le brinda calor.

Sin embargo, caída la noche,
un tiempo largo tras la última campanada
ella algo arrepentida se levanta
y desea regresar antes del alba.

Muy educada ella consulta
si él se encuentra enojado;
el caballero, sin dudarlo
le contesta que lo está algo.

Y así se envuelven
en un nuevo debate
donde las palabras y el tacto
se entremezclan por un buen rato.

Ella ya cansada,
solicita que la acompañe al carruaje.
Él no lo está tanto,
pero entiende que sería un garabato

Prolongar lo improlongable,
Intentar lo inalcanzable,
compartir un poco más
en esa noche de romance.

domingo, 17 de enero de 2016

Caballero indeciso

El caballero está indeciso
pues el camino se ha liberado:
Ya no hay doncellas ni monstruos
que lo mantengan, de más, ocupado.

Y es aquí, en Soberland, donde encuentra
tiempo y espacio para reflexionar
mientras sentado va en el carruaje
de un campesino ejemplar.

Sabe que el trayecto es largo,
que transitarlo, fácil, no será;
sin embargo, lleva armadura y espada
por el desafío que pronto llegará.

El caballero está dubitativo
pues tiene algunas cosas fuera de lugar.
El tiempo todo lo cura y lo resuelve,
en los oráculos, fé, él tendrá.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

La desidia

El caballero regresó de madrugada,
y ya sin sueño sigue pensando,
en el último periplo realizado,
y en cómo hará para luchar por la mañana.

Encenderá la caldera,
dispuesto a desprender
el odio recibido desde afuera,
y aquello que más no puede ser.

Se relajará en la tina,
aún con lo vivido presente:
"Tal vez si durmiera hoy con Marina
sentiría aquello como menos urgente".

Sabe que ya es tarde,
sin embargo hay algo que no puede más:
"Trataré de no pensarte,
pues de no ser así no dormiré jamás".

Su corcel ya está cansado,
y el se comenzó a contagiar,
de las consecuencias de lo atravesado:
"Debo bañarme y descansar".

El caballero regresó de madrugada,
más ya los bostezos han arribado:
"Qué bueno es ir a la cama,
pensando en algo feliz del pasado".

domingo, 27 de septiembre de 2015

La gran batalla

Parte 1

El caballero se encuentra
algo insomne pues debe
demostrar mediante una prueba
todo lo que sepa y pueda.

Ha entrenado hasta tarde,
medio dormido ha batallado,
y añora quedar con vida
luego de la lucha definitiva.

A su corcel varias veces
ha montado en estos días
para que él tampoco pierda
la práctica de emprender una travesía.

Entonces, y de esta manera,
tanto él como su fiel aliado,
se dirigirán a Havenera
y recorrerán terreno jamás cabalgado.

Y es así como lentamente
blandiendo ágilmente su espada
logrará vencer a Hagenmoor
luchando de forma vehemente.



Parte 2

El caballero atravesó
sin contratiempos las colinas
ya que no hubo enemigo alguno
que lograse darle batalla.

Se detuvo, algo relajado,
frente a un lago para darle agua
al fuerte, obediente caballo,
sabiendo que no existe tregua.

Entonces sus ojos descansan
mientras Garendor está alerta,
pues su corcel siempre despierta
cuando el enemigo se acerca.

Y de tanto en tanto recuerda
a la reina de Grasiøs Fiorder,
que con su saber le brindó
tranquilidad a su entrenamiento.



Parte 3

Ha llegado aquel gran momento
en el que librarán batalla:
Poco a poco ve a Hagenmoor
y a sus violentos lacayos.

Planeó su estrategia por meses,
para poder mirar a tiempo
los movimientos que esquivar
deberá, y así obtener victoria.

Sin embargo no preverá,
pues no nació siendo adivino,
qué hara el adversario de antaño
que aterró a su reino aquel año.

Entonces, como sin quererlo,
de esa manera y sin ventaja,
blandiendo su espada él ira
defendiéndose de aquel clan

Para así poder regresar
junto a Kuutamo, su doncella,
y contarle cómo domó
a aquellos fieles del Diablo.

El (des)encuentro

La dueña del antiguo reino,
de aquel reino ya olvidado
enfurencida embistió al caballero
con incoherencias y palabras de llanto.

Le recriminó que pague la deuda,
dinero que a él no le correspondía,
y a metros de su dulce doncella,
emitió pura habladuría.

Propinó improperios infundados,
eventos que jamás sucedieron,
con juglares que nunca existieron
con batallas de pocos soldados.

Él escuchaba, algo cansado,
sin embargo taciturno,
pues en esos casos el que calla
no otorga nada a su fantasioso mundo.

Él asentía, mientras pensaba,
que la dama que lo acompañó
tenía planes y el tiempo apremiaba,
y de retirarse un poco dudó.

Una vez terminada la escena,
la bruja Korvengasser se fue,
y la doncella no pudo aguardar
a su amado y su apacible corcel.

El caballero galopó en él,
diciéndole al viento su nombre,
pero Dulcinea ya estaba en el barco
que la llevaría al evento en Kisvenkorden.

jueves, 27 de agosto de 2015

La (re)construcción

El caballero se encuentra con ansias
de construir junto a ella un hogar,
de a poco y sin mucha prisa,
para así una familia feliz formar.

Mientras se dirige a batallar,
ella ocupa su mente;
y antes de irse a descansar,
desea soñar con ella fervientemente.

Cuando tiempo comparten
el tiempo es éter,
y se desvanece cual cardumen
que viaja hacia el Oeste.

Sus sonrisas se mezclan,
con charlas que durarían horas
si es que no tuvieran tareas,
como la de cultivar moras.

Ella las semillas siembra,
con muchísima dedicación;
él repara las herramientas,
para que ella entre en acción.

Y así, sin quererlo,
irán formando una relación
que mantendrán sosteniendo
sin esfuerzo pero con emoción.

Y así, sin quererlo,
ella y él juntos van,
compartirán quień sabe cuánto:
Sólo el tiempo lo dirá.

miércoles, 8 de julio de 2015

La nueva dama

El caballero se siente indomable
cuando está en el campo del amor;
trata de erradicar al pensamiento culpable
de generarle aquel terrible dolor.

Se focaliza en la insuperable belleza
de quien posee la llave del cuarto sagrado;
él sabe cuál será la doncella
que hará de su corazón un ser alado.

La mira fijo, pero dulcemente
le regala una sonrisa en cada instante.
Sueña con besarla tiernamente
mientras la ama con aire triunfante.

Él sabe, sin embargo,
que el amor surge de forma natural:
Debe saber el cómo, pero no el cuándo,
del conquistar a esa dama tan especial.

El caballero y su pasividad

El caballero está obnubilado
ante la inmaculada presencia
de aquel ser alado
que empapa el aire con su esencia.

No sabe si invitarlo
a bailar el vals o el minué
o si con ella salir a pasear
por las calles de Lorendale.

Pero sigue pensando, dilucidando,
cómo poder conquistarla,
cómo su pasión va desbordando
y así lograr enamorarla.

El caballero no perderá una batalla
que por lo general puede ser ganada,
no con la fuerza ni la violencia,
más con valor y esperanza.

sábado, 7 de febrero de 2015

El adiós que no fue

El caballero ve pasar
el carruaje de su doncella
y no puede evitar derramar
algunas lágrimas por ella.

Con algo de pena recuerda
los buenos momentos pasados
cuando los reinos estaban en tregua
y ellos paseaban sin cesar por los prados.

Algunos días se pregunta
cómo fue que huyó de su lado;
jamás descifró qué peste inmunda
logró sacarla de su lado.

Como si no fuera poco,
se pone a razonar sobre todo:
Cómo casi se vuelve loco,
perdiendo el derecho al trono.

El caballero recuerda sin paz
lo que no fue, mas pudo haber sido
el comienzo de algo hermoso
que brindaría alegría al castillo.

martes, 9 de septiembre de 2014

El caballero ofuscado


El caballero sigue ofuscado,

sumido en sus sentimientos,
porque no le alcanza la vida
para entender este momento.

Su doncella es incomprendida,
y a la vez inentendible,
se van agotando las fuerzas
para lograr un mundo apacible.

¿Quién sabe lo que deparará
a esta pareja despareja?
¿Quién sabé qué pasará
con aquella indescencia?

¿Cómo poder traer
aquello que nunca fue?

Con los magos y las rosas
el se comunicará después

Para lograr reobtener
el amor que desplegó
sobre su amada tenaz
en más de una vez.

La desigualdad

El caballero se siente desolado
perdido, y hasta extasiado.
Pensó que con él moriría,
la mujer que conquistaría.

Sin embargo, una serie de actos
que todavía no comprende
del todo, se vuelven fallos
automáticamente por ende

Puesto que ella no demuestra
su amor como lo hacía antes
y a él un nudo se le atora
mientras derrama errantes

Lágrimas de amor y despecho
que fueron otrora de alegría
por haber logrado justo eso:
Su doncella lo amaría

Eternamente y para siempre,
o al menos eso él creía.
Pero a veces el alma miente,
y juega con una herejía.

Y fue solamente aquella
vez que el caballero sintió
por su amada doncella
lo que jamás imaginó.

Un sabor amargo en su boca
como jamás lo percibió.
Mientras él sigue y se enfoca
en entender a quien lo amó.

No se sabe si será el fin,
pero su caballo ya está cansado.
Tanto sufrimiento de ambos,
no está llevando a ningún lado.

lunes, 9 de junio de 2014

La doncella y el conjuro sagrado

Con su figura esbelta
y ese corset ajustado
La doncella rubia se esmera
En recordar lo disfrutado.
Zapatos de taco alto
vestido color negro,
y unos labios que recuerdan
A aquellos que de él fueron.
Solamente le hace falta
una sonrisa para curar al mundo.
Y con sus labios puede también
callar al peor ser del inframundo.
Un simple gesto de alguien le basta,
Para agradecerle mostrando el pálido rostro
que a tantos corazones
ha lastimado con un adiós.
Pero el caballero es noble
a sus creencias y a su amor.
No besará la mujer de otro
ni tentará a su pareja con la traición.
Ni siquiera se animará
a mirarla directo a los ojos.
Pues lanzan un conjuro sagrado,
Que ni la magia blanca
de Rondoriel revertir podrá.

lunes, 10 de marzo de 2014

La eterna espera

El guerrero está esperando,
que su doncella decida.
Qué hará de su vida y de su alma,
Si será de uno solo o de ambos.

No piensa, solamente siente.
Determinado a rescatar al reino olvidado.
Suspira relajado durante el viaje,
y sabe muy bien que el corazón no miente.

Y así pasan largamente sus días:
luchando un largo tiempo,
entrenando otro tanto,
sintiendo que el viento que lo roza
es la caricia de ella, amandolo.

Y así transcurren las horas,
Cuando él piensa en ella vuelan,
pero cuando la ve se espesan,
Como la niebla de su viaje hacia Roma.

Y así pasarán los segundos
cuando la mira a los ojos.
Esos destellos de luz pura,
que atraviesan el más profundo lago.